- El manejo de las comorbilidades es fundamental para el tratamiento de las heridas.
- La evidencia clínica no respalda el uso de técnicas estériles en lugar de técnicas limpias para el cuidado de heridas.
- El criterio de enfermería prevalece sobre las herramientas de evaluación de las úlceras por presión.
1. Técnica limpia versus técnica estéril
Aunque existen pocos datos clínicos que respalden la técnica estéril sobre la técnica limpia, persisten las dudas. Con frecuencia, los profesionales sanitarios especifican "estéril" para los cambios de apósito rutinarios, lo que genera confusión entre ellos. En 2011, la Sociedad de Enfermeras de Heridas, Ostomías y Continencia (WOCN®) publicó una ficha informativa que explica lo que indica la evidencia actual. En 2018, Kent y sus colegas tampoco encontraron diferencias en las tasas de infección de heridas al utilizar técnicas limpias o estériles.
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Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), solo las heridas posquirúrgicas requieren un apósito estéril aplicado en el quirófano. Estos apósitos permanecen colocados de 24 a 48 horas, tras las cuales se consideran contaminados, eliminando la necesidad de un entorno estéril. La hoja informativa de WOCN indica que la técnica limpia es el método más rentable para el cuidado de heridas y requiere menos tiempo y recursos.
2. Hidrofibra frente a alginato
Aunque muchos creen que los apósitos de hidrofibra y alginato son intercambiables, existen diferencias significativas. El hecho de que sean similares en apariencia solo dificulta distinguirlos entre sí.
Los alginatos, derivados de algas o algas pardas, pueden absorber hasta 20 veces su peso. Los apósitos de hidrofibra, elaborados con carboximetilcelulosa sintética, pueden retener 30 veces su peso y presentan menor riesgo de maceración que los alginatos, lo que los convierte en la opción preferida para el tratamiento de heridas con abundante exudado. También existen apósitos compuestos que combinan hidrofibra y alginato. No hay evidencia de que los apósitos compuestos ofrezcan mayor eficacia que el alginato puro o la hidrofibra pura.
Al seleccionar un apósito, tenga en cuenta la condición del paciente, el drenaje de la herida y el costo. Los apósitos de hidrofibra son un poco más caros que los de alginato, pero duran más, lo que reduce la frecuencia de los cambios. Además, pueden manejar un mayor drenaje que los de alginato, lo que los convierte en una buena opción para heridas con abundante exudado. Lea siempre las instrucciones del fabricante antes de usar productos avanzados para el cuidado de heridas. (Véase ejemplos de apósitos para heridas ) .
3. Terapia de presión negativa y manejo de fístulas
La edición más reciente del Currículo Básico de Enfermería de Urgencias y Cirugía (WOCN) incluye guías basadas en la evidencia y revisadas por pares sobre el uso de la terapia de presión negativa para heridas (TPNH) en el manejo de la defecación de fístulas. Las guías recomiendan considerar la TPNH para el manejo de fístulas en heridas abiertas si la fístula presenta potencial de cierre y no hay intestino expuesto. Si los objetivos del tratamiento no incluyen la cicatrización de la herida (o si la cicatrización no es posible), la TPNH no está indicada.
Las guías también indican que el tratamiento de la fístula debe comenzar con el enfoque más sencillo y luego modificarlo según sea necesario. El tratamiento estándar actual consiste en un sistema de bolsa, que es rentable y proporciona mayor movilidad al paciente. Si esta opción falla, se pueden considerar otras modalidades avanzadas como la terapia de presión negativa para heridas (TPNW) y la aspiración, pero solo si existe la posibilidad de cierre.
4. Manejo de comorbilidades
Con frecuencia, elegimos un apósito basándonos en la premisa de que curará la herida. Sin embargo, el estado del paciente y las comorbilidades (como diabetes, obesidad, disfunción del sistema inmunitario, desnutrición, enfermedades cardiovasculares y tratamiento oncológico) pueden impedir el cierre de la herida. Un apósito proporciona un entorno que favorece la cicatrización, pero si la nutrición y las comorbilidades no se controlan adecuadamente, las heridas se cronificarán.
Al realizar una evaluación exhaustiva, incluya el historial médico, la medicación, la nutrición y los resultados recientes de análisis de laboratorio. Considere también utilizar un instrumento de evaluación estandarizado, como la herramienta validada de evaluación de heridas de Bates-Jensen. Ciertos medicamentos, como los glucocorticoides, pueden interferir con la cicatrización de heridas, y los marcadores de laboratorio anormales (por ejemplo, glucosa, hemoglobina glicosilada y prealbúmina) pueden indicar si el estado nutricional del paciente favorecerá la cicatrización. Evite centrarse únicamente en un aspecto al seleccionar un plan y considere al paciente en su totalidad.
5. Herramientas de evaluación del riesgo de lesiones por presión
Muchos profesionales de la salud malinterpretan y utilizan incorrectamente las herramientas de evaluación del riesgo de úlceras por presión (UPP), como la Escala de Braden original, la Escala de Norton y la Escala de Waterlow. Estas herramientas, desarrolladas hace más de 30 años, no reflejan la investigación ni el conocimiento actuales sobre el riesgo. Ahora sabemos que muchos factores (temperatura de la piel, oxigenación, estado de perfusión, comorbilidades, edad, análisis de sangre y medicamentos) influyen en el riesgo de UPP.
Cuando el Panel Asesor Nacional sobre Lesiones por Presión analizó estas herramientas y factores de riesgo, señaló que, si bien las herramientas estructuradas de evaluación del riesgo de lesiones por presión brindan información crucial, los profesionales clínicos no deben basarse únicamente en la puntuación. El personal de enfermería y otros cuidadores deben utilizar su criterio profesional junto con una herramienta de evaluación para determinar con precisión el nivel de riesgo para cada paciente.
Mantente al día y con la mente abierta.
Mantenerse al día con las mejores prácticas en el cuidado de heridas requiere un esfuerzo constante. Dedique tiempo a leer sobre las nuevas investigaciones y evidencias para garantizar la implementación de las prácticas más recientes. Mantenga una mente abierta y esté dispuesto a modificar los enfoques de atención en beneficio de los pacientes.
Revista Estadounidense de Enfermería. 2023; 18(2). Doi: 10.51256/ANJ022325;
Palabras clave: cuidado de heridas, apósitos de hidrofibra, apósitos de alginato, fístula, evaluación de riesgos
Fuente: https://www.myamericannurse.com/wound-care-five-evidence-based-practices/